Un nuevo inicio. La obra última de José Iglesias

La presente entrada reproduce el breve texto de presentación incluido en el catálogo (pp. 6 y 8) publicado con ocasión de la muestra individual de José Iglesias, De la unidad. Homenaje a Waldo Balart, inaugurada el 22 de octubre de 2026 en el nuevo espacio expositivo del proyecto de Arte y Cultura de la Asociación Isegoría. Este nuevo emplazamiento se encuentra en el Salón de Actos del complejo Abogados de Atocha, sito en el número 12 de la calle Sebastián Herrera (Madrid).

Desde mi primera aproximacioón, en 2017, a la obra pictórica de José Iglesias, que tuvo lugar con la exposición Profundidad, 2012-1015, mi acompañamiento como crítico y comisario al trabajo de nuestro artista ha sido constante, y me ha reportado grandes satisfacciones. A aquella colaboración inicial siguieron los comisariados de las muestras individuales Profundidad, gran formato (2018), José Iglesias 2020-2021 (2021), y De la unidad (2023), cuyos textos pueden consultarse en los vínculos creados (pulsando sobre el subrayado de cada título) en esta misma página web. De la unidad. Homenaje a Waldo Balart es la quinta exposición individual de Iglesias que he tenido el privilegio de comisariar.

Un nuevo inicio. La obra última de José Iglesias

Entre los artistas contemporáneos existe una suerte de mandamiento no escrito que consiste en celebrar exposiciones individuales con cierta regularidad para mostrar los avances más recientes o, al menos, los frutos cosechados desde la última muestra. Se trata de un mecanismo idóneo para el mercado, pues supone un cauce por el que las creaciones artísticas se presentan al público no sólo para un disfrute general, sino para su adquisición por un sector mucho más reducido. No obstante, las exigencias de este mismo mercado han terminado por destruir trayectorias promisorias ante la necesidad de ofrecer una ingente cantidad de mercancías cuyo ritmo de producción no ha estado acompañado de un similar rigor, profundización o de avances en algún sentido, ya sea técnico, formal o de concepto. Un imperativo meramente rutinario o protocolario que no persigue, sinceramente, mucho más que un fin pecuniario.

Obra de la serie Profundidad (2026, acrílico sobre lienzo, 200 x 150 cm)
Obra de la serie De la unidad (2026, acrílico sobre lienzo, 200 x 150 cm)

Otros artistas encuentran en las exposiciones un motor imprescindible para el ahondamiento en su propia vocación. La presente muestra de la obra última de José Iglesias resulta, en este sentido, programática. Como puede ser identificada como hermana de la celebrada en otoño de 2017 para inaugurar el proyecto de arte y cultura de la Asociación Isegoría1. Lo cierto es que esta muestra individual viene a colmar la orfandad que el artista había venido sintiendo tras la desaparición de aquel espacio, algo que ha calificado de «desconcertante y trágico», pues le obligó a abandonar algunos proyectos en curso, así como el estudio que había mantenido durante los últimos años.

En esta muestra individual se rinde un homenaje a Waldo Balart, fallecido en febrero de 2025. Junto a una obra sobre papel de la serie «De la unidad» (2025, acrílico sobre lienzo, 100 x 70 cm) se ha ha dispuesto una obra, asismismo, sobre papel de Balart y que forma parte de la colección particular del propiio Iglesias
En esta muestra individual se rinde un homenaje a Waldo Balart, fallecido en febrero de 2025. Junto a una obra sobre papel de la serie De la unidad (2025, acrílico sobre lienzo, 100 x 70 cm) se ha ha dispuesto una obra, asismismo, sobre papel de Balart y que forma parte de la colección particular del propiio Iglesias

Pero existe otro motivo que hace de la presente muestra, que es un reinicio, un acontecimiento que estremece la vocación del pintor. Se trata de haber sido concebida como homenaje a un compañero al que, pese a pertenecer a mundos estéticos extraordinariamente separados, le han unido a lo largo de casi cuatro décadas una inquebrantable amistad y numerosas colaboraciones. Nos referimos a Waldo Balart1. Al respecto, ha escrito Iglesias en unas notas: «a principios del 2025, la pérdida de mi amigo Waldo Balart me hizo pensar en su legado espiritual. Fue una persona honesta y coherente con su trabajo –el arte concreto–, con el que logró obras sencillas y armónicas».

José Iglesias (izda.) y Waldo Balart (dcha.) en una imagen tomada durante el desarrollo de una exposición que ambos coordinaron en 1991, en la Fundación Progreso y Cultura (Madrid). La fotografia ha sido reproducida en la página 3 del catálogo publicado con motivo de la exposición. Una edición limitada a cien ejemplares, numerados a mano por el pitnor

Afirmábamos que la estética de Balart y la de Iglesias resultan por completo disímiles. En efecto, en el caso del primero, maestro del arte concreto, toda la composición pictórica queda ordenada ortogonalmente. Por su parte, cada una de las formas geométricas resultantes –en particular, cuadrados o rectángulos–, se deja o bien sin cubrir, o lo hará con un color plano, muy encendido en su caso –fluorescente, las más de las veces–, obedeciendo, asimismo, a una estructura mental que no deja paso al accidente. Por el contrario, no existe en la obra de Iglesias una estructuración geométrica rígida y visible, algo tan sólo observable en su serie «Mineral» (1990-1997) –como consecuencia de la particular naturaleza de estas obras, en las que creaba elementos telúricos recortados contra el fondo del cuadro–, y la disposición del cromatismo obedece a valores atmosféricos, ricos y trabajados una y otra vez, hasta dotarlo de la vibración que el pintor considera correcta, adecuada, última. 

José Iglesias ahonda en la búsqueda de un arte que contribuya a una comunicación en los ámbitos estético y afectivo. Son obras abstractas, alejadas de violencia alguna, que se constituyen en una suerte de caricia visual que transporta a ensoñaciones calmas, sugerentes o embriagadoras. Un verdadero remanso para los ojos y la mente tan necesario en estos tiempos de contumaz hostigamiento. En sus últimas obras, Iglesias parece haberse abandonado más a atmósferas definitivamente etéreas, carentes progresivamente de la estructuración rítmica con elementos lineales que aún se hallaba en su producción anterior. Del mismo modo, estas pinturas parecen menos racionalizadas, o escrupulosamente pensadas y vueltas a pensar. Ahora, los campos cromáticos son más reducidos en número, al tiempo que cobran unas mayores libertad y fortaleza. Son, así, obras tal vez más instantáneas y orgánicas. Y, pese a que sus formatos sean generalmente menores que los de anteriores series, logran abrir todo un mundo ante su espectador. 

  1. La muestra llevaba por título Profundidad, 2012-1015. Siguieron las individuales Profundidad, gran formato (2018), José Iglesias 2020-2021 (2021), y De la unidad (2023).  ↩︎
  2. Waldo Díaz-Walart nació en la ciudad cubana de Banes, provincia de Holguín, en 1931, y falleció en Madrid, en febrero de 2025. A lo largo de sus más de 35 años de amistad, Iglesias colaboró con Balart en diversas ocasiones –en particular cuando el cubano estableció su residencia en Madrid procedente de la ciudad belga de Lieja–, cuando Iglesias era responsable de la Asociación de Artistas Plásticos Independientes. ↩︎
Tres obras de la serie Profundidad (2025, acrílico sobre papel fotográfico, 55 x 25 cm c/u)

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