EDGAR ALLAN POE: Los relatos humorísticos, I (Cuentos completos de Poe, II)

Las obras narrativas publicadas por Edgar Allan Poe en sus comienzos no son ciertamente tan memorables como los que habría de crear poco después. Poe estaba entonces afilando sus garras, y algunos elementos preanuncian sus grandes obsesiones, pero, salvo excepciones, sin destellos aún magníficos. No resulta extraño que el lector que conozca la obra de Poe a través de antologías desconozca la mayoría de aquellos primeros relatos ni tan siquiera de oídas. Otra característica del primer Poe cuentista es el predominio del humor, una naturaleza que no desaparecerá del todo más tarde, aunque su proporción sea menor respecto a las que presenten contenidos macabros, terroríficos, misteriosos, detectivescos o fantásticos.

En 1832 Edgar Allan Poe publica en el Philadelphia Saturday Courier cinco relatos, los titulados: «Metzengerstein», «The Duc De L’Omelette» (El duque de l’Omelette), «A Tale of Jerusalem» (Un cuento de Jerusalén), «Loss of Breath» (Aliento perdido) y «Bon-Bon». Nada menos que cuatro de ellos, los cuatro últimos permiten ser englobados bajo una etiqueta humorística. Y a ellos vamos a referirnos en esta entrega de la serie que dedicaremos a los relatos completos de Poe. Tras la entrega introductoria a la obra breve en prosa de Edgar Allan Poe, en la que nos ocupamos de «The Fall of House Usher» (La caída de la casa Usher), que publicó en septiembre de 1839 en la Burton’s Gentleman’s Magazine de Filadelfia.

Este es el primero de los ocho vídeos que dedicamos a reseñar los cuentos humorísticos de Poe, por laxa que resulte esta etiqueta en la obra de este autor genial y pródigo en hallazgos hasta lo increíble para un hombre que murió a la temprana edad de cuarenta años.

Nos servimos, como en los restantes casos, de los siguientes volúmenes: «The Unabridged Edgar Allan Poe» (Filadelfia, Ruuning Press, 1997), con ilustraciones de Suzanne Clee, «Cuentos» (Madrid, Alianza, 2010), edición en dos volúmenes con traducción de Julio Cortázar, y «Cuentos completos» (Madrid, Páginas de espuma, 2026), traducido por Rafael Accorinti e ilustrado por Arturo Garrido.

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